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Este estilo de Hatha Yoga fue transmitido  a Sri T. Krishmacharya en 1900 por su profesor el Guru Rama Mohan Brahmachari y luego a Pattabhi Jois sobre 1927.

Sri Pattabhi Jois 1915-2009

 

“Haz tu práctica y todo vendrá”

 

El Ashtanga Vinyasa Yoga es un método basado en la combinación de la respiración con el movimiento.

Podríamos decir que es un estilo de Hatha Yoga algo más exigente con bastantes más posturas y que requiere de un mayor esfuerzo físico y mental por parte del practicante.

Es un Yoga dinámico, que incuye secuencias de asanas regidas por el movimiento encadenado con la respiración fluida ( Vinyasa), y realizados en conjunto con Pranayamas (Ujjayi), mudras, bandhas y Dhyana mediante la concentración en determinados puntos del cuerpo (drishti)

El término Ashtanga hace referencia al Yoga de los ocho pasos de Patánjali, un proceso por el cual el Yogui es capaz de trascender realizando un camino de crecimiento personal en el que empieza por controlar su conducta hacia el mundo exterior (Yamas) y hacia el mismo (niyamas) y progresivamente va controlando el cuerpo (asanas), respiración ( pranayamas), sentidos (pratyahara), su capacidad de concentrarse y de alcanzar un estado de meditación (dharana y dhyana) y termina alcanzando el estado de unión, el yogui se restablece  en su propia naturaleza (samadhi).

 

Para comprender mejor el significado de la palabra vinyasa, podríamos estudiar las dos raíces sanscritas que la componen. Nyasa significa en sanscrito “colocar” y vi significa “de una manera específica”. Una interpretación común del vinyasa es por consecuente el movimiento sincronizado con la respiración; la respiración y el movimiento están íntimamente relacionados, de manera que cada acción da pie a la siguiente.

En la tradición del ashtanga, la relación entre la respiración y el movimiento permite la purificación interna. El vinyasa por su parte genera el calor interno de la transformación y alimenta el fuego agni. Agni es el fuego digestivo, utilizado no solamente durante la digestión de los alimentos físicos, sino también en la digestión de las experiencias y de las sensaciones. Si nuestro fuego es poderoso, seremos capaces de adaptarnos mejor a los desafíos de la vida.

La respiración practicada en el yoga vinyasa, ujjayi pranayama, crea una vibración en el paladar, en la boca, y la garganta calentando de esta forma el aire que entra en nuestro cuerpo y distribuyendo el prana por todo él.

La transpiración que tiene lugar durante esta práctica, nos ayuda a liberarnos de las impurezas.